Ayer fuimos al Zoológico de Buenos Aires, visita que veniamos postergando hace rato, para ser honestos.
Gianna lo conocía, fue de pequeñita, pero no lo recordaba. Nahiara lo pisó por primera vez. Caras de asombro absoluto, sonrisas que se salían de las caras y largos "miráaa, miiiraaaa" inundaron la visita.
Realmente lo pasamos lindo!!! Pero volví un poco triste. Ya no es como era antes. Y no estoy hablando de siglos atrás, sino de un par de años, como mucho 3.
Miles de animales no están. Jaulas abandonadas, sucias (hasta una rata había) y cerradas... Otras tantas sin los carteles que nos dicen qué animal estamos viendo y nos permiten aprender y enseñarle a los chicos sobre dicho animal.
La granja es uno de los sectores desiertos. Solo había un oso en donde antes supo haber 4 o 5, lo mismo vi en el sector de los orangutanes.
Ojo! No estoy protestando porque "yo pagué la entrada para ver bichos y no hay ninguno" eh... para nada. Solo me preocupa: veo desgano y poco interés en preservarlo, en ponerle las ganas que tenía antes.
Antes salía aprendiendo de allí... ayer, salí con esa tristeza del "ya no es lo que era".
De todas formas, las lagartas lo pasaron divino. Iba a sacarles una foto con alguno de sus hermanos lagartos, pero fue imposible... habia uno solo, y dormía, encerrado.
Se subieron al (beeendiiiitooo*) carrousel, le dieron de comer a las cabras y a los venados y se querían traer uno a casa.
Volvimos a casa después de pasar un re lindo día. Y espero que allá, en un futuro lejano, ellas puedan llevar a sus enanos a disfrutar de tan maravilloso lugar y que no se pierda, que podamos conservarlo.
Deseo que asi sea.
Acá les dejamos un videito resumen del paseo, en Facebook las fotos!
* Que se sepa: Gianna estuvo 30 minutos hablando sobre las virtudes del carrousel porque lo pasamos de largo la primera vez. Se ve que trataba de convencernos!